
Vale, a sí a priori parece una fantasía de tantas, que si guerras santas, que si Mal Ancestral que Vuelve A Dar Por Saco, que si intrigas palaciegas, polvetes, sangre y demás. Pero no, no lo es, o al menos ofrece tantos elementos interesantes de por si que sobresale de la media muy visiblemente. Claro que esté publicado por Timun Mas no es que sea bote pronto de gran ayuda.
Esta trilogia engañosa (porque no, señores, no, no es una trilogía...) ofrece entretenimento sin más y reflexión a partes iguales. Te la puedes leer meramente como aventurilla y seguro que sales satisfecho, en ese sentido es un pasapáginas estupendo. Está muy bien escrita, tiene personajes con base tópica que se desarrollan espeluznantemente bien y su ritmo no decae en ningún momento. Los tres libros los he leido en ese estado semi catatónico en el que se leen los libros de los que te apartas sin haberlos dejado nunca en el fondo. Batallitas y sexo, ¿qué más se puede pedir?
Pues... ocurre que aunque todo lo anterior hace de mi un sujeto feliz mi hambre ansía siempre un poco más. Si me gusta la cifi es porque cuando es buena (o eso que a mi me parece tal cosa) me hace pensar, especular, en fin soñar con reglas. Es precisamente por esa parte por la que he disfrutado más con esta trilogía.
Es ya sospechoso el que su autor sepa de filosofía, tanto más cuando leemos por encima el glosario de términos y encontramos perlas como Guerras Escolásticas, Logos... ahhh Llevo toda la vida esperando fantasía con fundamento filosófico, vale que Wolfe es acojonante cuando quiere (tengo que comentar su libro El Caballero-Mago, maravillas de maravillas), pero con todo me llega y emociona más la "filosofía" de autores como Alan Moore o Dick más que el refinamiento metaliterario de Wolfe. Por eso me emociona El principe de nada, porque es justamente mucho de lo que he soñado siempre.
Lo que hace grande a esta obra no es que en la dicotomía falsa de siempre consistente en verlo todo en términos de Tradición (básicamente Tolkien)VSVanguardia y demás, sino justamente porque la mayor parte de sus elementos novedosos son un cuestionamiento bestial e interesante de practicamente todo lo tópico.
Es una fantasía bestialmente racionalista, de corte materialista diría incluso, no sólo no existe la pátina habitual mitologizante, con esos aires tan nostálgicos, sino que hasta las criaturas más repugnantes y sobrenaturales tienen un tinte lógico impresionante. El héroe profetizado de turno no tiene poderes por ser elegido, sino por un largo entrenamiento filosófico de siglos, sustentado en una base racional en donde lo causal es norma. La misma magia, la de verdad, es básicamente descrita como una doctrina científica, del estilo que se entendía la ciencia como episteme en la grecia clásica.
Hay elementos filosóficos y enfoques filosofantes por todas partes, tantos que es una delicia el paladearlos, ah. Filosofía al servicio del frikismo, vive dios, qué droga más dulce!!!!
Me emociono en exceso...
Dentro del esquema clásico de la fantasía de corte épico nos encontramos un mundo semimedieval que se prepara para una guerra, un viaje que nos muestra el mundo a los lectores al mismo tiempo que es la razón de la peripecia y al mismo tiempo el campo donde los personajes madurarán. Aquí este marco es el inico de una guerra Santa al mismo tiempo que en paralelo se nos muestra la profecia de siempre que vaticina el fin del mundo a causa de un Mal Antiguo y Olvidado Por los Hombres. Hay diferentes escuelas, todas antagónicas, de Magia. Y una Profecía.
Pero resulta que el Elegido es un sujeto absolutamente inhumano o absolutamente humano, llegado a un extremo en que ambas cosas puedan significar lo mismo. En el lado opuesto del Emperador de Todas Las Cosas que ofrece una rápida y manida empatía, el prota aquí produce tanto interés como rechazo, es absolutamente imposible el tener un mínimo de empatía con alguien que a todas luces es más que humano. Y no porque tenga poderes, sino porque está por encima de toda emocion, de todo condicionante, es fruto de una secta desconocida que busca el Absoluto en términos de sujeto incondicionado. Para ello a modo de budista ha sido entrenado para comprender y controlar toda emoción, hasta tal grado de poder manipular a la gente a su antojo, a hacer un mesias a su medida. Es un sujeto cuyo poder es una refinadisima mente, el calcular cada acontecimiento y manipular de manera absoluta su entorno.
Si no hay Emperador de Todas las Cosas parece quedarnos entonces el héroe de toda la vida, el Héroe Campbelliano de las Mil Caras (creo que el título que cierra la trilogía no es casual precisamente), el héroe que ayuda a la humanidad a transcender, que está por encima de ser un mero hombre pero que en definitiva es una mano amiga que nos trasciende a la divinidad, que ensaña y salva. Y en este sentido es durísima la salida que da Bakker, es bestial puesto que pervierte con su héroe toda trascendencia al mismo tiempo que le ofrece la misma como Camino de Trascendencia Para La Salvación del Mal.
A todo esto añade personajes de base tópica y desarrollo magestuoso, de verdad que hacía mucho que no encontraba una creación de personajes tan maravillosamente sólida. Son tan buenos que la tragedia donde el autor los mete emociona largamente. Está tan bien perfilada su dignidad, el dolor de sus humillaciones y su fortaleza que practicamente toda la epicidad se sustenta el ella. ¿Cómo no emocionarse como un perro en sus últimas páginas, en la brutalidad de la situación, en la magestuosidad, ains, me emociono otra vez? A un protagonista innacesible opone un buen puñado de personajes de una humanidad sorprendente, cuyos avatares no te dejan indiferente y que al menos yo he llegado a amar.
El bárbaro que aparenta una mezcla entre Slaine y Conan, bestial y sangriento, es uno de los que estoy irremediablemente enamorado. Es en cierto modo un contrapunto bestial a lo que supone el prota, es alguien que alzanca en cierto sentido un grado de nocondicionamiento a través de sumergirse bestialmente en las emociones, eso que para el prota es materia, y que en cierto sentido lo trasciende. La puta maravillosa, la puta sabia, oh... cómo no enamorarse de ella, o ese mago solitario, escéptico, filósofo estoico pirrónico, buen hombre perdido...
Tengo que dejarlo, las babas me impiden seguir...
Sic.
PD: He vuelto!!!!!
Esta trilogia engañosa (porque no, señores, no, no es una trilogía...) ofrece entretenimento sin más y reflexión a partes iguales. Te la puedes leer meramente como aventurilla y seguro que sales satisfecho, en ese sentido es un pasapáginas estupendo. Está muy bien escrita, tiene personajes con base tópica que se desarrollan espeluznantemente bien y su ritmo no decae en ningún momento. Los tres libros los he leido en ese estado semi catatónico en el que se leen los libros de los que te apartas sin haberlos dejado nunca en el fondo. Batallitas y sexo, ¿qué más se puede pedir?
Pues... ocurre que aunque todo lo anterior hace de mi un sujeto feliz mi hambre ansía siempre un poco más. Si me gusta la cifi es porque cuando es buena (o eso que a mi me parece tal cosa) me hace pensar, especular, en fin soñar con reglas. Es precisamente por esa parte por la que he disfrutado más con esta trilogía.
Es ya sospechoso el que su autor sepa de filosofía, tanto más cuando leemos por encima el glosario de términos y encontramos perlas como Guerras Escolásticas, Logos... ahhh Llevo toda la vida esperando fantasía con fundamento filosófico, vale que Wolfe es acojonante cuando quiere (tengo que comentar su libro El Caballero-Mago, maravillas de maravillas), pero con todo me llega y emociona más la "filosofía" de autores como Alan Moore o Dick más que el refinamiento metaliterario de Wolfe. Por eso me emociona El principe de nada, porque es justamente mucho de lo que he soñado siempre.
Lo que hace grande a esta obra no es que en la dicotomía falsa de siempre consistente en verlo todo en términos de Tradición (básicamente Tolkien)VSVanguardia y demás, sino justamente porque la mayor parte de sus elementos novedosos son un cuestionamiento bestial e interesante de practicamente todo lo tópico.
Es una fantasía bestialmente racionalista, de corte materialista diría incluso, no sólo no existe la pátina habitual mitologizante, con esos aires tan nostálgicos, sino que hasta las criaturas más repugnantes y sobrenaturales tienen un tinte lógico impresionante. El héroe profetizado de turno no tiene poderes por ser elegido, sino por un largo entrenamiento filosófico de siglos, sustentado en una base racional en donde lo causal es norma. La misma magia, la de verdad, es básicamente descrita como una doctrina científica, del estilo que se entendía la ciencia como episteme en la grecia clásica.
Hay elementos filosóficos y enfoques filosofantes por todas partes, tantos que es una delicia el paladearlos, ah. Filosofía al servicio del frikismo, vive dios, qué droga más dulce!!!!
Me emociono en exceso...
Dentro del esquema clásico de la fantasía de corte épico nos encontramos un mundo semimedieval que se prepara para una guerra, un viaje que nos muestra el mundo a los lectores al mismo tiempo que es la razón de la peripecia y al mismo tiempo el campo donde los personajes madurarán. Aquí este marco es el inico de una guerra Santa al mismo tiempo que en paralelo se nos muestra la profecia de siempre que vaticina el fin del mundo a causa de un Mal Antiguo y Olvidado Por los Hombres. Hay diferentes escuelas, todas antagónicas, de Magia. Y una Profecía.
Pero resulta que el Elegido es un sujeto absolutamente inhumano o absolutamente humano, llegado a un extremo en que ambas cosas puedan significar lo mismo. En el lado opuesto del Emperador de Todas Las Cosas que ofrece una rápida y manida empatía, el prota aquí produce tanto interés como rechazo, es absolutamente imposible el tener un mínimo de empatía con alguien que a todas luces es más que humano. Y no porque tenga poderes, sino porque está por encima de toda emocion, de todo condicionante, es fruto de una secta desconocida que busca el Absoluto en términos de sujeto incondicionado. Para ello a modo de budista ha sido entrenado para comprender y controlar toda emoción, hasta tal grado de poder manipular a la gente a su antojo, a hacer un mesias a su medida. Es un sujeto cuyo poder es una refinadisima mente, el calcular cada acontecimiento y manipular de manera absoluta su entorno.
Si no hay Emperador de Todas las Cosas parece quedarnos entonces el héroe de toda la vida, el Héroe Campbelliano de las Mil Caras (creo que el título que cierra la trilogía no es casual precisamente), el héroe que ayuda a la humanidad a transcender, que está por encima de ser un mero hombre pero que en definitiva es una mano amiga que nos trasciende a la divinidad, que ensaña y salva. Y en este sentido es durísima la salida que da Bakker, es bestial puesto que pervierte con su héroe toda trascendencia al mismo tiempo que le ofrece la misma como Camino de Trascendencia Para La Salvación del Mal.
A todo esto añade personajes de base tópica y desarrollo magestuoso, de verdad que hacía mucho que no encontraba una creación de personajes tan maravillosamente sólida. Son tan buenos que la tragedia donde el autor los mete emociona largamente. Está tan bien perfilada su dignidad, el dolor de sus humillaciones y su fortaleza que practicamente toda la epicidad se sustenta el ella. ¿Cómo no emocionarse como un perro en sus últimas páginas, en la brutalidad de la situación, en la magestuosidad, ains, me emociono otra vez? A un protagonista innacesible opone un buen puñado de personajes de una humanidad sorprendente, cuyos avatares no te dejan indiferente y que al menos yo he llegado a amar.
El bárbaro que aparenta una mezcla entre Slaine y Conan, bestial y sangriento, es uno de los que estoy irremediablemente enamorado. Es en cierto modo un contrapunto bestial a lo que supone el prota, es alguien que alzanca en cierto sentido un grado de nocondicionamiento a través de sumergirse bestialmente en las emociones, eso que para el prota es materia, y que en cierto sentido lo trasciende. La puta maravillosa, la puta sabia, oh... cómo no enamorarse de ella, o ese mago solitario, escéptico, filósofo estoico pirrónico, buen hombre perdido...
Tengo que dejarlo, las babas me impiden seguir...
Sic.
PD: He vuelto!!!!!