La fantasía habitual suele ser como matrix, rebuscados infiernos virtuales, en donde el peor mal que consigue perpetrar el Mal es precisamente que fuerzan la aparición de Elegidos. Nunca el mal que haya podido cometer Lord Voldemor es comparable al hecho de haber hecho posible que Harry Potter Salve El Mundo. Esos héroes magníficos ejemplares mártires cristianos y que si follan es en el epílogo (tras haber dado al mundo ya al menos tres hijos, preferiblemente dos niños y una niña...) constituyen el Pero Mal Ancestral que ha podido sufrir la literatura.
El Mal es la oposición a las tradiciones, la curiosidad por los límites, todo lo que el Bien siempre sabe que se esconde tras el cuestionamiento de la realidad. La paradoja de que lo que más quiere el malo, el Poder, sea justamente lo que tiene el Chico Bueno siempre me ha parecido una especie de inversión de la envídia. Hay algo aterrador en la idea de que el Destino quiere desatascarse siempre a base de Un Elegido, es como si la necesidad de trascendencia que anida en el héroe tradicional, el cual emprede un viaje que finalizará en una mejora que implica a toda la humanidad se tornara ahora, vervigracia a un giro de guión chachi, en megalomanía resentída, qué digo: Megalomanía Resentida.
Por fortuna el Tópico suele ser la constatación factual de que existe Otra cosa y felizmente es algo que también pasa en la fantasía. Hay otras posibilidades de considerar al mal.
Empezaré por el más indigno de los que aún tienen dignidad: Clive Barker.
En sus buenos tiempos, es decir, cuando sólo escribía relatos, el mal que sobrevolaba su obra ofrecía una nueva estética que sustentándose en ese gusto postmoderno por la inversión de valores nihilista proponía un Mal Estético en el que cambiando el orden valorativo de la dualidad alma/cuerpo, mente/carne, bien/mal, ahora la carne se espiritualizaba de modo que era posible el establecer en la imaginación del lector una inquietud malsana. Creo honestamente que la cosa funciona en la medida en que uno se someta a la idea de que tiene apetitos algo oscuro, secretos, que aunque satisfactorios en público serían cuanto menos. Vamos que la Culpa y la Carne cuando se atribuían características que anteriormente dábamos a lo Espiritual, configuraban un Mal Estético que aunque en esencia vacío y sin chica, ha tenido una doble función. En primer lugar estirar la etiqueta de Eterna Joven Promesa más allá de lo que nadie sea capaz de entender por juventud; y en segundo lugar generar una estética que mola bastante de resultas de lo cual el Héroe es ahora el Malo. Guay!!!
El mal como ignorancia y su trascendencia cuando se une al Deseo de Saber:
Aqui está el Sacro Santo Alan Moore, como no podía ser menos, especialmente esa pedado de obra que es su Cosa del Pantano, y en concreto la Saga American Gothic, los mejores 12 números de esa etapa tan acojonantemente buena que tubo el Barbas en una serie que apriori no valía ni un duro.
La Cosa del Pantano tradicional es una historia pulpera en la que un científico bonachon es asesinado mientras investigaba sobre cómo acelerar el crecimiento de las plantas, de resultas de lo cual al quedar impregnado por el producto de sus investigaciones y al haber caido en el pantano pasa a convertirse en el monstruoso ser La Cosa del Pantano. Suena fatal , ¿verdad?
Moore toma al personaje y lo cambia brutalmente, le hace entender en un magnífico y maravilloso número especial, que en realidad no ha sido nunca un hombre, que no ha sido posible jamás encontrar una solución que lo devuelva a la humanidad anterior precisamente porque nunca ha existido. La Cosa del Pantano es un ser vegetal que ha asimilado parte de la consciencia de un muerto, no es un hombre. A partir de aqui comienza lo que será toda una aventura de aprendizaje y formación, en la que ese ser que añoraba lo que no ha sido nunca se convierta en todo un Héroe de las Mil Caras. De Cosa pasa a ganarse una humanidad que es en realidad Humanidad, y no porque sea bueno, no porque es un héroe moral, sino porque todo lo que constituye su ser es Comprender.
Por eso cuando Moore lo enfrenta con el Mal Absoluto no se limita al Tópico, Lo Que Se Ha Despertado es tan terrible que para luchar contra Ello deben aunarse las fuerzas del cielo y medio infierno. El Mal Absoluto lo es tanto que incluso el Mal De Toda La Vida lo teme, las promesas de aniquilación son totales, no es que se valla a gobernar un nuevo estatus de las cosas (que es lo que piensa la mitad del infierno que lo apoya) es que se lo va a Cepillar Todo. Por supuesto la epicidad de la historia es total, ya meramente sea la acumulación de fuerzas antes de la Batalla Final o la misma Batalla, todo está magnificamente narrado, con entretenimiento asegurado... pero lo mejor es, como siempre con Moore, con lo que hay detrás. El Mal Absoluto empieza a abducir a los Héroes y en su interior (de total oscuridad, claro) les pregunta. ¿Pequeña Cosa, Qué Soy?
El Mal Absoluto como Ignorancia Absoluta y al mismo tiempo deseo de comprensión. Es ya toda una novedad dentro del tópico, pero lo es mas la solución de Moore, que no contaré para no joder la lectura al que desee echarle un ojo (está facilmente disponible tanto pagando como descargandoselo, Moore no es Dios en vano, jejeje).
Es algo que está presente también en la serie de Bakker, el No Dios aparece en sus pocas intervenciones preguntando ¿Qué Soy? Y si uno considera el espíritu de la trilogía del Principe de Nada y la de American Gothic no puede menos que aventurar futuras semejanzas, pero es algo que sólo sabremos en el transcurrir de la serie, me limito a apuntar de que creo que los tiros irán paralelos en mi opinión.
Bueno, lo dejo por esta vez, pero no sin avisar de que no he acabado con este tema... Si aún sigues leyendo, muchas gracias.
Salud.





