jueves, 28 de julio de 2011

Rejean Ducharme y (II)

Hasta hace segundos pensaba que RD era una mujer, craso error, busco información por primera vez sobre ella y descubro que es un él, pero qué él.

Suscribo lo anterior sin reservas. Amo a ese señor desconocido, no sólo sus palabras.

Tú que con grito solitario hiendes mis carnes ofreciendolas al tedio. Mil veces he pagado tu deuda.

Qué grande, qué bonito es esta nada hecha con trazos cagados por moscas, qué lindo el poder diluirse en simbolo.

Nunca he bicheado en los entresijos de la cosa esta de blogger, pero hoy he mirado las estadísticas y me han sorprendido tanto que llevo media tarde lloriqueando emocionado. tengo pocos lectores, pero me he sentido hoy tan querido, arropado y sostenido que la felicidad me rebosa por los poros y casi la puedo oler.

Mirar las estadisticas me ha llevado a encontrar citado un viejo post en Sedice donde hablo de Hrabal y cuento el por qué sueño con libros, del por qué amo leer los libros subrayados, oh, no recordaba nada de aquello y el leerme me ha resultado como encontrarme con un extraño. Es la primera vez en mi vida que recibo amor de mi mismo, leer aquello, leerme tras cinco años, con todo cuanto me ha caído, oh.

Nunca imaginé que yo fuera poseedor de un bello pesimismo, pero ha sido el leerlo y... No sé, no puedo parar de llorar, pero no de pena.

no de pena en mucho tiempo.

Cada vez que descubro que estoy en un error el universo se muestra más hermoso.

Soy una caña que piensa.

Gracias.