Aunque lo primero que llamó mi atención de los tebeos fueron las imágenes mi sed de acudir a ellos quedaba únicamente satisfecha cuando me insertaba en sus historias. Mi naturaleza se ha nutrido de las imágenes e ideas, que etimológicamente no dejan de ser lo mismo, soy básicamente un ojo de Sauron al que casi nadie ve. Un depredador de la imagen que sólo ve manchones.
El dibujo de Graig Thomsom se me metió en los resquicios débiles de mi alma desde el fugaz instante que vi Blankets en una estantería, incluso ciego mi instinto para los tebeos y los animales es con diferencia lo mejor de mi. Despedía el olor sutil de lo posible, ese raro aspecto celebrativo que en ocasiones la realidad tiene el gusto o la ignorancia de dar.
Creo que comencé las andanzas de este blog reseñando cutremente Blankets, muy dificilmente podría haber hecho justicia al libro pero desde luego era imposible plasmar la hondura del amor que me dieron esas páginas.
Vuelvo a él con otros ojos, con algo más de pesar que la última vez, arrastrando despedidas no dichas, casi ya muertas de tanto silencio sin freno. La caricia que supone para mi existir el contacto con este trazo, con estos personajes, algunos diálogos y el mar, el mar. el mar.
Adios Chunky Rice es una historia triste por inacabada, por saberse necesdaria desde el primer momento. La Belleza de la que hablaba enamorado Platón debe tener algo de tebeo, reciclad cada Biblia, Corán o texto con el que se sometan a los hermanos, y haced tebeos como este.
Cada vez que trato de salir de mi kafkiana condición de topo me descubro tortuga, como el pequeño protagonista ¿? de esta historia. Imposible el no caer en los ojos del ratoncito, desear que te llegen las botellas con su mensaje. Nada de palabras, únicamente todos los colores posibles. Todos ellos.
En las ocasiones en las que me topo con algo así sé que algo importante y substancial de mí se consagra. Las viñetas me dan hostias en el amplio sentido, hostia como panes, cuerpos de dioses transmutados en miseria. Soy enterrador de tebeos, los encierro dentro de mi, para que mis gusanos sepan prepararse, una guuía de dónde encontraran el mejor alimento. Este pequeño album lo colocaré en un lugar especial.
Vale más que los ojos que lo leyeron, por fortuna deben venir más, lo merece.

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