martes, 2 de agosto de 2011

Conservar

Me molesta la idea de progreso, cuando era de izquierdas ya me daba urticaria el oir/leer lo de progresista. Por contra lo conservador nunca se ha llevado nada mal con mi vivencia del yo. Pese a todo el adoctrinamiento involuntario que recibí en mi niñez conservar es un verbo que me sabe delicioso, de esos que degusto lentamente en la boca o en los dedos cuando las circunstancias son las adecuadas. Conjugo en mi imaginación el concepto y me veo de acompañante de un árbol, desde que recuerdo han habido árboles. De algún modo me siento conservado por ellos, protegido bajo la sombra o aseteado por la luz que filtran, muchas veces casi al límite de poder recibir ese nombre. En muchos de ellos he escrito los nombres de quienes he amado, esperando conjurar quizás la atención de esos nombres, todos genéricos y femeninos, ains, pero íntimos en mi anhelo. Particulares, concretos y tan independiente como para vivir en universos diferentes, para lelos o, al menos, este lelo.