miércoles, 10 de agosto de 2011
Daytripper
Me produce una tonta felicidad ver las estanterías pobladas de tebeos que no llevan capas en sus portadas ni efectos especiales, que no son de fantasía ni ciencia ficción (casi siempre mal entendida) Uno puede comprarse un álbum de Jiro Taniguchi en donde sólo se cuentan los paseos del protagonista, obras aparentemente aburridas y plácidas que germinan dentro de uno pertinazmente, sin querer ni poder marcharse. De pronto me asaltan autores que desconozco, dibujos desde los que me quedo colgando aún cuando me voy. Y ese olor a papel y tinta.
Daytripper es un tebeo obra de dos hermanos brasileros, relata aparentemente de modo desordenado la vida y las muertes de su protagonista, un escritor tendente a la melancolía, las historias recorrerán momentos vitales de la vida de Bras, este tipo de sucesos que nos marcan a todos de un modo u otro, probablemente secretos que uno calza en la memoria, que sólo son importantes para quien lo vive, en fin, que te definen por su propia voluntad.
A mi ha tardado en llegarme, consciente de sus buenas intenciones, en ocasiones el lirismo que ofrece no es precisamente con el que empatizo, muchas de sus situaciones me saben a constructo aún cuando es obvia la experiencia de donde surgen. No es que su poesía me parezca mala, quizás es que estos temas los he encontrado en tebeos mejores, sin ir más lejos los dos últimos que comento.
Sin embargo es tan importante lo que ocurre como el aspecto formal de la obra, las continuas referencias al metalenguaje, a la naturaleza de ser escritor, su necesidad, a las complejas relaciones padre/hijo, la luz de la infancia y el agua de la adolescencia. Es un tebeo bello y hermoso, con una clara intención de hacer pensar y acompañar, de querer emocionarte con lo simple. Este aspecto formal engrandece la historia y es de largo lo mejor.
Probablemente sea por la estructura de mi amor por el detalle y lo moroso, que siempre ha encontrado hueco en algún autor japonés, y es difícil que la cotidianidad de la vida me de muestras de magia superiores en verdad a la que ya he vivido con Tezaku, con Ikkyu, Taniguchi y alguno que olvido por impronunciable.
Soy entonces consciente que la exigencia de mi experiencia es excesiva, no puedo esperar que todo sea Kurosawa, en ocasiones ni él llega a su altura, ni encontrarme con la profundidad simbólica de un estudio Gimbli. Pero también lo suficientemente viejo para agradecer una caricia que no esperaba como se debe.
Y Daytripper es justamente eso, una caricia que no esperas. Un tebeo sincero y muy lindo, que no es poco.
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