Es la primera vez que te escribo en mi vida y no sé por qué ni las razones por las que lo hago ni, sobre todo, por las que hasta ahora no lo he hecho nunca. Espero el sueño que sé que vendrá mientras me despojo de mis prejuicios, me libero en mi propio líquido mientras te escribo.
Te he visto en las dos últimas barbacoas en las que me han participado. En la primera de ella intercambiamos palabras que sólo eran tópicos, mi verbo y mi mente se disocian en lo cotidiano, luchando aparentemente por una memoria que no me sirve sino que se sirve de mí. Creo que por esa y otras razones no te he visto o te olvidé que es lo mismo. Pero en la segunda ocasión supe reconocerte y tu me reconociste, sólo posee verdad el animal que habita en mi, ese ser sin rostro que huele la verdad como yo vivo en la apariencia, mi enemigo y mi amante, mi hermano y mi liberación. Hablé por tanto contigo sabiendo quién eres, pero mis palabras torpes sólo eran fruto de la improvisación que habita en mi miedo. Y aún así sé que me viste y te vi.
Supe de tu existencia cuando escribía manchurrones en las cartas que mandaba a mi hija de bebé, después te seguí en sus ojos mientras comía riendo con mis payasadas, cuando me dijo papá con plena consciencia, y no puedes saber con exactitud todo cuanto te digo. Ha sido ahora cuando he descubierto la zona concreta del rabillo de mi ojo que te convoca. En estas ocasiones estabas casada, no eras tu, como no lo has sido en otras tantas. era y es mi deseo de completitud al que permito engañarme para seguir ciegamente con una fidelidad imposible porque no estás en ella ni sobre ella.
Escribo automáticamente con la espera que san orfi me alcance pues sé que lo hará. Hoy decido soñar antes de que me coga el sueño, elegir por una vez mi deseo y por eso te recreo allí donde te he visto ultimamente. Las señales son siempre claras, la tercera letra me avisa a posteriori pero con certeza. No puedo ser ambicioso así que me soñaré hblandote sin más, me avergüenza hacerte saber cuánto te necesito y acabar siendo invisible. Hoy soñaré que te hablo y me ves, quieran los dioses que alguna vez quieras que te toque.
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