No es una sensación constante, es el pensar sobre ella lo que se sostiene en el tiempo con la despreocupación de la confianza. Creo que mi miedo, o al menos en las ocasiones especiales en que parece ser Todo el miedo, surge justamente de la raíz de esa sensación. Apenas logro mantener la vigilia posado sobre una pastilla que olvido todas las noches de tomar justo cuando echo mano de ella. La ansiedad se va como un humo al viento, descubriendo un incendio perpetuo, unas ascuas quedas y silenciosas. En algún momento las ventanas de mi consciencia empezaron a pegar pitidos de asmático, absorviendo alimento del aire de fuera, consumiendo su tiempo con ansia y sin prisa. Un pulmón todo yo que se encasquita en una inspiración perpetua que se alimenta de si mismo, donde no hay nutrición, ni organismo sólo un deshilacharse en un fuego negro, pura ascua aún sin seniza pero tampoco luz.
Y no llegaran bomberos.
He compuesto mi hogar de huecos y polvo, del deseo de ser liberado descolgandome del lado oscuro de esta ciega nieve que empapa mis huesos de una tiza que no se va, pero emborrona, tardo en darme cuenta que son las acciones de mis dedos los que generan los manchurrones, nunca lo suficientemente deformados para el que no sea capaz de entender lo que ocultan.
Esos huecos son mónadas de vacío, acogen una nada de posibles vueltos del revés, esto es, imposibles. La ansiedad es un manto con el que se viste la pena, su ausencia sólo supone una desnudez honda que nubla la comprensión con lagos salados.
Al menos, por un rato el miedo se cuela en alguno de los huecos el tiempo sufixiente como para que el sueño me atropelle, un sueño espeso que todos los días acaba levemente a traición.
Sé que si me esfuerzo podré recordar las pesadillas con las que despierto, se van con pereza y sin embargo miro para otro lado.
El orfidal me puede, ya toca pagar.
Buenas noches.

2 comentarios:
Hola tío.
No sé como lo haces, pero cada día que entro a leerte acabo con la boca abierta y el corazón chorreante. No soy capaz de entender el concepto total de lo que dices, soy así de tonto, pero quedo alucinado día tras día.
Es es que me lees con buenos ojos, jejeje, anda que no tengo frases que se me olvida acabar. Yo mismo no sé qué es lo que quiero decir exactamente, o me doy cuenta a posteriori. Por ejemplo uso un montón de veces ciertos conceptos tan obvios qeu cualquiera puede hacer encajes de bolillo psicológico con ellos.
De algún modo escribir me sana, no importa el qué ni el cómo, ni siquiera la calidad, por eso no reviso nada ni estoy dispuesto a modificar nada, sería como ir hurgandose la cabeza con una borrachera o remover con un palo el propio vómito.
De todos modos te agradezco tus lecturas y fidelidad, no pongo una imagen molona de un monstruo con el comentario de "Un blog se alimenta de los comentarios" porque creo que en realidad es el blogero el que se alimenta, un blog lo nutre cada par de ojos que lo leen, nada más y nada menos.
Esto tiene pocos pares de ojos pero la calidad de los mismos es un regalo que no merezco en absoluto, pero al que me agarro con un amor inmenso.
Gracias.
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