Cada 6 u 8 meses me da un miniataque existencial y me rapo la mollera inmisericordemente. Mi excusa externa, oficial, es la refrigeración y en menor medida la comodidad, pero si rasco perrunamente en mi interior me asaltan dudas encontrando razones prosaicas y peregrinas de diversa naturaleza. Me di cuenta hace unos años que ciertas mujeres para las que habitualmente no existo tienen a bien echarme alguna miradita lasciva cuando voy de neonazi. Cuando paseaba a mi Tanawa, la pequeña rottweiler por la Línea de la Concepción incluso para mi se hacía obvio el que en ocasiones me vistieran un traje de saliva. El que estadísticamente la palma se la llevara lo homosexual entraba dentro de lo esperable, imagino que la estética pseudolegionaria unida a la perra peligrosa me daba un toque malote tan ajeno a mi como agradable en su efecto cuando otros se engañaban.
Desde entonces recurro al rapado de tanto en tanto. Y lo peor es que me veo en mi fuero más íntimo la mar de intelectual con esta guisa, se me va el pelo y se despereza todo lo que he aprendido en cuanto a datos. Gestiono la información caóticamente y a retales, probablemente porque mi yo es un constructo de retales hilados al tuntun, completamente ajeno a la idea cartesiana de que para constrruir un buen edificio hay que pensarse unos sólidos cimientos. Sin embargo mi proceder rara vez viene de abajo, poseo cierta cualidad etérea, neblinosa o nublosa según el momento, y por ello las callejuelas de la ciudad que es mi consciencia son todas estrechas y curvas, con cuestas empinadísimas y un arbolado salvaje y caótico.
Es cortarme radicalmente el pelo y creer que entra algún tipo de claridad que me permita reiniciar un orden, establecer una pauta no caótica que me posibilite, si no constrruir, imaginar al menos algún tipo de proyecto, una dirección, algo que me permita tener la vivencia de que existe alguna clase de causalidad. Así creo que podré funcionar en función a objetivos prácticos que alcanzar.
Ay, pero todo esto es como pasarse dos años haciendo prácticas de conducción sin examinarse nunca, temiendo el examen como un cura teme a la verdad o un político a no tener poder. No me hago ni más fuerte, ni más sabio ni me permite siquiera un inocente folleteo. Sólo estoy rapado y parezco violento.
Si al menos pudiera tener un rottweiler.

4 comentarios:
Si refrescas ese neocórtex, a buen seguro tus neuronas te lo agradecerán. Aunque de hecho y a juzgar por lo que escribes casi que no hace falta, puesto que paseas por tus interioridades como el Wilfred ese por su casa.
Que haríamos tus lectores para no perdernos si no fuera por esa conducción tuya, tan lenguaraz y eficazmente narcisista, con la que te adentras más allá de tus meninges. Ahora ya -convenientemente y monacalmente afeitado- las tendrás más fresquitas y reunes, asimismo, opciones para que te inscriban en la categoría de peligrosidad social, juasjuasjuas.
Salute, fratelli.
Juas juas juas
Qué mamoncete, juas juas, pero es cierto lo que dices. Estoy de un narcisista que es cosa mala. Mi lado femenino se pirra por los malotes, lo que unido al narcisismo anterior hace que desee tirarme a ese chico malote de barba de chivo.
Además creo que es sano que me se vea el careto, como quien dice, con tanta solemnidades que llevo ultimamente nada mejor que tener una diana actualizada. Y eso que me da un pudor decimonónico en el fondo que me espanta, me ha dado por leerme y me horrorizo.
Me he convertido en lo que siempre he odiado, me metí tanto con Tyla que al final soy un ejemplar más de pavo real virtual.
Estoy tan mal, tan perdido en mi mismidad que hasta he pensado en poner en el móvil el opening (¿has visto qué finolis?) de Juego de Tronos, jijiji, menos mal que el bujero en el saldo es tan grande que incluso la luz se doble perceptiblemente en su entorno. Es algo que impone.
En fin, espero que disfrutes como un bellaco de tus vacaciones, y que a la vuelta sigas con las entradas esas tan personales que estás haciendo últimamente.
Un abrazo querido compi.
Jajaja.
Mírate, con gorro de verano y todo ¿Eh?. Yo también lo hago de vez en cuando. No se está mal, pero ya lo de sentirse "sesi" y eso...
Un abrazo.
Qué bueno tenerte por aquí, se te echaba de menos una jartá, créeme.
Sesi, exactamente, con seso y morbosete no en general sino para los viciosetes, juas juas juas.
Además cualquiera puede verte el cabezón, incluso lo que hay detrás que puede ser casi todo, esa paradoja que consiste en que tu no ves pero otros sí aún cuando tu sabes y ellos no.
Un abrazo gordote, enorme y gigante compañero.
Leerte es un placer para mi tremendamente especial e íntimo. Lástima de distancias físicas.
Publicar un comentario en la entrada