Te veo sentada en la cama, ignorándome mientras la luz difusa del ordenador absorbe tu mirada. Y sonríes cómplice de algo en lo que no puedo participar. Estoy sentado en una esquina de este cuarto, mi cuarto por ahora, el perro duerme tranquilo en mi parte de la cama, no sé si esperándome o ocupando mi lugar, creo que algo de ambas cosas quizás.
Mi hija.
Tus dedos se mueven por un teclado con la soltura que a mi me costó ganar décadas, generando una música que había olvidado, que ahora me trae el olor dl hogar, de los calores que fueron, de una luz que usamos mil veces mientras te sopreponías a tu cuerpo. Tus piernas estilizadas y largas, el junco que se estira sobre la cama ha afilado su rostro, las curvas futuras asoman como una leve promesa, del mismo modo que el aire cálido trae la primavera. Aún así mi niña está todavía ahí, lo otro es un asomo de lo inevitable, una fuerza que también me arrastró a mi.
Hoy he conocido a tu nueva perrita, la cola feliz y un lametón en la cara han sido su presentación. Eso y su doble espolón. Nadie me trata nunca con el cariño y amor de un perro, nunca seré mejor que ellos. Y ahora, mientras Bertín descansa tranquilo rozándote con una patita, mientras escucho esa cansina canción que no puedes dejar de poner en mi ordenador necesito rozar tu rodilla. Ahora que me ignoras y de tan cómoda me has olvidado, o no, me dejas aquí como sombra en esta esquina, una presencia habitual y cómoda, papá en el rabillo del ojo, papá contemplándote asombrado.
Qué bella es la vida.
2 comentarios:
La conexión que pillo este mes es una porquería, pero ha bastado para tener un montón de sugerencias comiqueras tuyas, reseñadas con pasión, imaginación y, a buen seguro, un magnífico bocadillo de mortadela.
Disfruta, ahora y por tanto, de tu hija, antes de que se te case y te endose los nietos. Sabes también que debes demostrar lo que vales en la pista central del Spook, lugar donde los más fuertes lloran.
Si las condiciones son propicias triunfarás y yo lo contaré. Como ves, la caló me está dejando mas zote que de costumbre.
Salute, jaja.
Los tebeillos que estoy leyendo ahora me están matando de gustirrinin, aún cuando buena parte son tristes de cojones. Hoy mismo los he estado tocando en formato físico y vengo malo. El cine de los pobres, sí. Ojalá pudiera tener money para no tener que bajarmelos y leernos en condiciones no ideaes, por decirlo suavemente. El arte de volar está muy bien editado y Poline no te digo. Y no es por tenerlos en propiedad, buena parte de los míos los he perdido o regalado, me gusta tenerlos para dejarlos y que con el tiempo estén sudadete.
La niña se me fue con su madre dejándome un desierto de silencio que jode un muchito. No me importa que me endose mis fururibles nietos, si hay algo que me gusta en este universo loco son los niños. Moralmente son incluso ma´s hijoputas que los adultos, pero no conozco un niño que con el roce no me quiera, cosa que hace que todas las conocidas separadas, viudas o madres solteras que he conocido me busquen para cuidarlos. Los niños y los perros son las únicas personas que se me dan bien, sin embargo los animales adultos es otra cosa.
Puedo asegurarte que yo ya lloraría entrando en el Spook, siempre me he sentido un extranjero en ese tipo de sitios, y no es por nada profundo, puro miedo y complejo no más.
Estoy impaciente por leer tus nuevas entradas, ojalá mantengas aunque sólo sea de vez en cuando el estilo de las últimas.
Por cierto, más quisiera yo tener un careto como el tuyo, mamón, se arruga uno ante tanto comentario femenino en el feisbus, juas juas juas.
Un abrazo fuerte no de teletabi.
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