Todas las noches desde que retomé este blog nuevamente mato las horas que me separan del sueño leyendo algún comic, ha pasado a ser una especie de ceremonia para mi. Mis noches de insomnio están marcadas por la sensación constante de tristeza que me produce la luz de las farolas, un color que he asimilado toda mi vida a la soledad y a prisión. Así que antes de que sea capaz de situarme en ese sentimiento desertico pero habitual leo un comic o dos.
Ya no soy capaz de consumir basura a discrección, a la larga es algo que me hace más mal que bien, mina mi capacidad de fe, me ciega cuando pese a todo nunca me resultó dificil ver belleza en las cosas. Así que mi necesidad me llevó a toparme con el catálogo de Glykeria. Un conjunto de obras cuya mayor parte es para mi desconocida.
Desde prácticamente el primer momento sentí vivir uno de esos momentos completamente contingentes para el desarrollo del universo pero que para mi implican un algo crucial. Porque más allá de la oportunidad de leer estas obras maravillosas es el criterio de elección de Glykeria lo que supone para mi una bendición a la que no puedo corresponder más que gritando desde aquí mi más rendido amor, sólo puedo vivir esto como un regalo de agapé. Estoy tan falto de guías que toparme sorpresivamente con ella ha sido mucho más de lo que podía esperar o soñar.
Su gusto me ha dado tantas emociones colectivas, sentimientos que necesitaba redescubrir y aprender, una guía que puedo seguir ciegamente, que nada cuanto pueda decir o escribir en este blog compensa lo mucho que me ha dado, que gano cada noche.
Acabo de terminar de leer Ellas de Bastien Vivés, emocionado y rendido ante esa capacidad narrativa que conjuga sentimientos y emociones en mi pecho que por un momento exhorcisa la luz de hueso de las farolas, ese cielo sin estrellas en el que vivo actualmente, ese ruido a coche y el calor omnívoro del cemento. Algún día, no dentro de mucho tiempo, mi hija leerá a Vivés y sé que también ahí tendré que agradecerselo a Glykeria. Si algún día tengo la suerte de poder volver a vivir en el mundo de mis semejantes sé que regalaré una y otra vez comics que he leido en estos pocos días, todos procedente del criterio y la generosidad de una mujer que no conozco, de la que sé poco más que un nick, y con quien tengo una deuda en el alma, un respeto y amor que me llena y que necesariamente acabará por infectar, como Glykeria lo ha hecho conmigo a otros.
Porque es necesario y aunque no lo sepaís, os mereceís leer cosas tan hermosas.
Gracias Glykeria, seas quien seas, mi más sincero amor va contigo.
1 comentarios:
¿Exhorcisa? Santa Madre del Cielo, lo dejo como vergüenza y escarnio del Cejalta que creí ser una vez. Sic.
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