Ayer mi sesion psicológica me dio algunas cosas en las que pensar y que realmente no he querido considerar nunca seriamente.
Hará unos 12 o 13 años en los que ni he visto ni he hablado o sabido de mi amigo Victor. Como ya os habreís imaginado no es que fuera un tipo de pandilla en mi adolescencia. Pasamos juntos todo el instituto y los morosos años que pasé en la facultad de Físicas, un lugar en el que no fui feliz ni por asomo pero al que en cierto sentido me quedé clavado en el tiempo. Cuando me pasé a filosofía yo ya era otro.
Pues bien, gracias al feisbuk (que ya no puedo odiar, la verdad) lo encontré hace unos días y después de más de una década nos hemos visto de nuevo. Hay gentes con las que uno descubre una especie de fortaleza tonta y asombrosa, pase el tiempo que pase y las peripecias vitales que sean cuando los ves todo parece en esencia igual que siempre. Recuperar el contacto con Victor es, además de una alegría bastante más que grande y reivindicativa es junto al volver a este sitio y los tebeos lo mejor que me ha pasado en años.
Sin embargo hay algo de este encuentro que me llamó mucho la atención. En un momento de la conversación Victor me dijo: "Mira que éramos raritos" Una verdad como un templo.
Me doy cuenta que mi famila, que se está volcando sobre mi de un modo emocionante, me tiene miedo, o mejor, tiene miedo a mi condición de rarito. Lo sorprendente ha sido para mi que mi psicóloga no sólo corroborara todo esto sino que me dijera que es un hecho que debo aprender a aceptar de manera natural.
Ella sostiene que estudiar lo que estudié era algo inevitable, que mi cabeza y por ende todo lo demás es exactamente así y que precisamente por no saber mediar mi rareza con los "normales" eso les produce miedo. Nadie tiene la obligación de entenderme más que yo mismo y por ello el esfuerzo de traducción es exclusivamente una tarea mía. Lo que piensas, sientes y vives no es lo que los demás piensan, sienten y viven.
Soy rarito e inhabitual, no tiene nada malo ni implica ser especial en sentido trascendente. Así que es todo un milagro el simple hecho de que con todo haya cierto número de personas que me quieren. Algunos incluso lo hacen justamente por ser rarito.
No quiero dar miedo ni a mi mismo, pero tampoco quiero convertirme en una atalaya o en una gruta inaccesible. Todas mis emociones fundamentales son las de cualquier otra persona, y aunque a estas alturas sé que lo que siento y veo no es lo que sienten y ven la mayoría, esto no me hace ni mejor ni peor.
Todo este tiempo de internete me ha dado infinitamente más satisfacción que penas, he tenido la oportunidad de conoceros, algunos hasta en carne y hueso (incluso el vivir la paternidad de un hermano casi como si yo mismo estubiese ahí), y en general no sé. Pienso en mis sentimientos hacia Egan, Earendilion, Iarsang, Zarox, Angie, Pesanervios, Moquete y algunos más, y veo mi rareza de otro modo.
Cada uno de estos días me ha traído un regalo en modo de afirmación. Hace unos días mi hija me mandó su primer correo electrónico, la declaración más bella y hermosa que he podido vivir de amor hacia mi nunca. Una afirmación de lo que soy tan tajante e inesperada. Ella sabe y reconoce que soy raro, pero siempre le ha parecido que esa rareza de su padre es precisamente su padre, su orgullo no es parecerse a mi sino poseer el mismo gusto. Todo cuanto me gusta de verdad, papá, viene de ti. La mayor parte de mis recuerdos de infancia son contigo. Y eso me hace sentir raro y normal, hermoso y deseable.
A ella no le doy miedo. Soy alguien que le da papitis, la única persona que ante mi verborrea natural me pide que no calle, que no cuelge el teléfono: no te vayas papá.
Miro a mis padres y me entristece el no haber sido capaz de no darles miedo, el hacer comprender mi oscuridad como lo que es y no como un pozo negro incomprensible y aterrador. En cada beso y abrazo que mi hermana me da de continuo noto el deseo de retención, pero sobre todo un "eres raro y por eso te quiero" que en el fondo nunca he sabido bien.
Sé que lo que soy no es mi posesión y que me oscurezco tanto más cuando no quiero verme o me obsesiono por un exceso de empatía que finalmente acaba por borrarme del mapa. Yo no puedo ser yo si no soy también Otro, pero hasta ahora he confundido completamente esta relación, la he realizado a consta de mi mismo, incluso en ciertas cosas que estoy haciendo en estos momentos.
Por eso este tiempo es para mi un tiempo de verdad, y por una vez no me arrepiento en absoluto no siento culpa ni, en el fondo, me arrepiento de nada de lo anterior más que en mi capacidad de perpetuar mi dolor sin establecer puentes, sin ser un ovispo de mi mismo.
Ayer me tomé una cerveza junto al Guadalquivir, no puedo negar mi desprecio habitual por esta Sevilla que vivo, pero por una vez, en lugar de salir escopetado del centro con la amargura de las bilis en las tripas me apeteció quedarme a tomar una cerveza únicamente, y por una vez permitir que el olor del río me llegue, su humedad salobre. Me senté en la misma terraza donde besé por primera vez a una mujer, donde me enamoré las dos únicas veces que lo he hecho, y así, rodeado de fantasmas tristes he disfrutado del frescor de una cerveza, del tiempo moroso que se pierde, y de espectros que en su esencia me calientan el ánimo más que dolerme.
No espero nada de la vida, sólo de mi. Y por lo pronto habrá que trabajar el miedo y el amor. Que no es poco...
Abrazos a todos.
6 comentarios:
Tienes verborrea, te picas, te enfadas, te muestras suspicaz...o bien chistoso, divertido... Así te he leído en estos años.
Sinceramente, es difícil percibir la rareza de nadie a través de las trazas interneteras, por no decir casi imposible si no convives con la persona en cuestión.
Justamente los que viven contigo son los que te lo señalan. Por lo demás, sí que es verdad que tienes una muy marcada actitud en extremo metafísica hacia todo en general, así como una vocación de extraer patrones abstractos de casi todo, guíado -como no- por tus mentores intelectuales.
A lo que lleva ello -también a mí me ocurre, no creas- es a reconocer enseguida esos patrones en casi todo lo que lees -pej- y, además, hacerlo a las primeras de cambio, con lo cual resulta fácil aburrirse o frustrarse. Si encima los índices de lectura son altísimos comparados con el resto del personal, ya no veas.
O bien, también puede conllevar hasta llorar cuando lees algo que te gusta mucho, jeje. Cuando encuentras esos patrones que te gustan.
Bueno, en fin, contra el exceso de abstracción, fornicación y disipación (otro patrón, glabs)
Saludines, fratelli (sé raro pero no te me acoraces con ello, so mamón)
No sé. En mi humilde opinión quien no tiene un punto de rareza no está del todo vivo. En tu caso, esa rareza es fascinante porque nace de las entrañas del intelecto y se entrelazan de lleno con los sentimientos.
Si no hubieses sido tan raro como dices ser (o como el resto te dice) no te habría seguido leyendo.
Particularmente, me encantas así.
Creo que me estoy ganando la suficiente soltura para cambiar mi metodología de entradas y ser más atento tanto en redacción como en claridad.
Lo de ser rarito para mi ha sido tanto una vergüenza como motivo de orgullo, pero en realidad es algo que he enfocado, como tantas otras cosas, de manera incorrecta.
Tanto a mi ex como a mí nos han dicho muchas veces que es muy difícil el seguirnos. Yo ante eso he oscilado entre el "que se jodan" no puedo hablar de otro modo y la pena por no saber hacer comprensible, sobre todo, lo que siento.
Éramos raritos porque cuando los demás se las pasaban entre ligoteos y fiestorros lo más épico que hacíamos es saltarnos una clase en COU para ir a comprar discos de Paganini en el Corte Inglés. Como me dice Victor: qué emocionante, estoy ansioso por ver la película.
Juas juas juas.
Yo empecé a beber bastante tarde y perdi literalmente la virginidad con 22 años. Nunca he estado con otra mujer que con la madre de mi hija. Me fumé mi primer porro a los 25 y creo, que en general, es lo más maloso que he hecho nunca.
Cuando tenía 16 años mi padre encontró algunos de los textos que escribía entonces, había leído el Tunel y de algún modo me sentía un hijo de Sábato, veía por primera vez en mi existencia una descripción bastante precisa de lo que soy. De3sde entonces creo que mi padre me tuvo miedo, pero no un miedo generado por la violencia ni nada por el estilo sino por la incapacidad de saber hacer con respecto a mi.
He estad muy oscurecido en la última década, a pesar de vivir en la misma ciudad (y Sevilla no es tan grande) dejé de ver más que ocasionalmente a los míos y me hice invisible para el amigo que para mi ha sido desde siempre algo más que un amigo, un hermano elegido que, pese a todo, me ha reconocido, buscado y amado siempre.
Esa es una oscuridad que temen los que me quienre por mi carne y hueso, quizás aquello que ellos no comprenden de mi sea precisamente lo que les aterroriza, que vuelva a oscurecerme y desaparecer. Soy un descastao sin haberlo sido nunca, me duele cada mal que he hecho por inacción.
Hoy he estado con mi hija, que tiene un hambre de mi que no hace más que rozarse y abrazarme, besarme los brazos y el pecho. He visto cómo cuida a los amigos del instituto que ella reconoce como yo. Todos raritos también, como lo fui yo a su edad o mi amigo Victor. Gentes que sencillamente no se dejan ver y se ocultan en los colegios e institutos, que pasan por las facultades como fantasmas que no participan del placer y la carne de los normales. Ahora sé que todos partimos de una misma enfermedad, reconocemos al Otro como nuestra salvación pero no sabemos establecer puentes, dejarnos ver.
Creo que todos damos miedo a nuestras familias.
No alcanzo a entender el por qué pasas por aquí Paco o de tu persistencia en cuidarme, aquella vez que nos peleamos a mi me dolió en el alma e incluso me perdí. Del mismo modo Earendilion leer aquella entrada de tu blog en la que citabas un post de Sedice en donde hablaba de Hrabal ha sido algo que me ha llegado hasta el punto de emocionar a mi psicóloga cuando lo conté.
Haceís que vea mi condición de rarito con un amor que me es desconocido. Es algo que me hace sentir fuerte, que me regala un amor incluso hacia mi que me asombra tanto como me da fuerzas. Nunca en mi vida he dicho te quiero de manera gratuita de hecho me he callado eso tantas veces que me doy asco por ello.
Muchas gracias a los dos, sabed que os quiero y que sois dueños de mi fidelidad. Algún día os juto que os daré al menos uno de los muchos abrazos que os debo, probablemte antes a ti Paco, porque ne unos meses iré a Valencia. Pero sólo será un principio, debo ir a Madrid también en algún otro momento para abrazar a Pesanervios y donde quieras que vivas Earendelion ten por seguro que nos conoceremos.
Muchas gracias, queridos compañeros y amigos.
Felicidades , es una buena idea
Dices que eres “rarito”, no estoy de acuerdo. Eres más bien un tupperware emocional, puesto que sabes todo de mí y sin embargo yo sólo conozco las pocas pinceladas de ti que raras veces muestras, y ni te cuento papá y mamá, para ellos eres una incógnita.
Yo no te tengo miedo, nunca te lo he tenido, y por supuesto que no te quiero porque seas “rarito”, te quiero porque tengo la inmensa fortuna de que seas mi hermano, mi único hermano, que me llena tanto que jamás he deseado tener otro ni que fueras distinto de cómo eres.
Yo te quiero tal y como te muestras, no me atrevo a decirte tal y como eres porque no se a ciencia cierta si te conozco del todo, pero tampoco me hace falta, amo todo lo se de ti, todo lo que me dejas ver, todo lo que me aportas, y te doy las gracias por traer a mi vida a mi Clae (sin duda, lo mejor que has hecho jamás).
Te quiero por encima de todas las cosas, hagas lo que hagas y lo mejor de todo es que yo no he elegido nunca quererte, es algo implícito en mí.
No puedo imaginarme, ni tan siquiera durante un solo segundo, mi vida sin ti, no quiero estar en un mundo en el que tú no existas, aunque te vea poco y hablemos poco (cosa que menos mal que está cambiando), necesito saber que estás ahí, y que estás bien. Cada beso y abrazo que te doy (y se que últimamente estoy muy pegajosa) es porque tengo carencia de ti, porque durante muchos años no he podido disfrutar de la persona a la que más quiero en el mundo, del que he aprendido tanto, el que me ha enganchado a leer ciencia ficción, el que siempre ha estado ahí cuando lo he necesitado, de la persona más bonita por dentro y por fuera que conozco y conoceré jamás, tengo mono de ti, tengo hermanitis aguda, así que como jonky de ti que soy te pido sólo una cosa, no vuelvas a desaparecer NUNCA, échate mil novias, dame más sobrinos/as (o no, como quieras), pero por favor, compártelo conmigo, compártelo todo, tu vida, tus deseos, tú mismo.
Te quiero Zorrón, pero eso ya te lo he dicho, no?
Gracias querida hermana, sangre de mi sangre. Te juro por todo lo que creo sagrado que nunca jamás me alejaré de tí. Incluso cuando éramos niños y me dabas el coñazo colgada de mi pie no sólo me molestaba sino todo lo contrario. Soy lo que soy para Clae porque practiqué contigo desde que naciste. Nunca olvidaré es hecho, aquel día en el que viniste al mundo. Mi hermana, mi amada hermana.
Siento muchísimo la lejanía de estos años, ni a mi familia ni a mis amigos más amados he sabido corresponder como se debe, como es justo y verdadero.
Hay algo patético en expresarse de este modo y en este lugar, pero para mi es muy difícil hablar de mi mismo. Me desconozco aún más de lo que tu lo haces.
Clara se parece tanto a ti que siempre he sabido que tirará adelante porque tiene la dósis justa y necesaria de cojones para pasar por encima de cualquier gilipollas.
No puedo agradecerte lo que haces por mi, lo feliz que me hace estar en tu casa, reirme con Antonio y admirar esa cosa que sí que es rara de verdad, el ver un hogar que se ha construido con las propias manos, poiesis, poesía literal tal y como la entendieron los griegos. Un raro oásis en una isla de cemento e ignorancia. Hay iglesias que no merecen arder, aquellas en las que no hay curas, en donde habita un hogar, un ombligo del mundo.
Os quiero a ambos por lo que haceis por mi y por muchísimas otras cosas más. Y por ende a tus amigos, que conozco poco pero que todos me gustan, especialmente tus amigas. Sólo habré visto a Nuria 3 veces en mi vida, pero de algún modo y pese a lo que parezca la he tenido presente siempre. Eliges bien y te eligen bien.
Tu me has traido a Visi, qué puedo decir.
Gracias Hermana, gracias, gracias, gracias, gracias...
Publicar un comentario en la entrada