sábado, 30 de julio de 2011

Ignorancia

Nunca he sentido hacia mi tanto amor como en este momento estoy viviendo, todo el dolor que he recibido a lo largo de mi vida ha vuelto renovado y desnudo de verdad. Joder, nadie ha presicado tanto el deseo y el amor por la verdad, con toda la sinceridad que he aprendido me duele admitir el puro hecho de que jamás me he sentido más amado que en estos seis último meses.

Me avergüenza porque soy infeliz cuando el universo me da lo que siempre le pedí, de algún modo el amor más puro me ha venido de quién no lo esperaba, con quien menos esguerzos he gastado. Soy tan ignorante que sólo ahora, en este segundo preciso, he logrado verlo. Sólo he amado a tres personas en toda mi vida, sólo a tres, ningunda de ellas me ha dado lo que esperaba, lo que creía que era mi salvación.

Anhelo comprender, que se joda la verdad, la ciencia , la filosofía, que se jodan todas las mayúsculas y las minúslulas, los números, que me joda yo, ignorante, imbécil, impuver, sordo y ciego. Sólo quiero ser sabio para poder amar correctamente, mi insuficiencia se traduce en hambre de otro, del Otro y su Verdad.

Lees esto creyendote fiel a la fe de estarse sólo, de concluir con una falsa matemática de que lo que debería esperarte es lo que crees, que sólo te escucha el que nunca pensaste que te oiría. Toda mi vida he escrito para una C., para mi mujer, para mi hija, para mi primer amor. Sin embargo sólo me han respondido los que ni consideré dentro de mis problemas.

He tenido tantos regalos de la vida que soy ignorante en primera insta ia por desagradecido. Mi mayor falta moral consiste en no afirmar la verdad de mi vida sentimental, esto es, que me quieren, que me han querido sobre todo auellos por los que no he hecho un esfuerzo conscie te, los demás no han sabido verme porque nunca me he mostrado.

Soy débil y estoy loco. Me he sentido siempre tan sólo por no sentirme correspondido en mi amor que no he sabido ver que este me da tanto que es una vergüenza que desperdicie mi vida como lo estoy haciendo.

Lloro y me quejo porque no tengo amorpero no es cierto, no es cierto. Miento y falseo, soy egoista y fantasioso, falso y religioso, político y literario, pero no yo, no yo, no yo.

Nada de lo que he hecho nunca ha sido para mi salvo el deseo de olvido, sin embargo este ha sido con mucho lo más grande de mi existencia. No estoy sólo, sólo loco porue he tomado por soñar lo que no era, por dormir lo que no era sueño.

Busco un rostro que me reconciñie conmigo mismo, algo que pueda trqducir por José Luis, por Knut sin sentir vergüenza, alguien digno de recibir amor porque sabe darlo.

Hace cuatro años que empecé este blog, un sustituto de los foros que realmente dieron existencia a mi avatar, al nombre con el que me nacieron, a cada letra que nacen mis dedos. No necesito dioses ni ciencia, no necesito pastillas ni porros, no necesito tabaco ni alcohol para ver la verdad, sólo el arrojo suficoenye, la voluntad necesaria para obrar en consecuencia.

Te amo lector, te amo porque misteriosamente ambos somos exactamente lo mismo, el mismo anhelo, el mismo hambre, la misma soledad, la misma cama, la misma silla, el mismo viento y sol. Si logro por un momento el que sientas mi abrazo, mi olor, mi sudor, mi carne y deseo, si logro por un segundo que te sientes junto a mi a llorar por la condición ignorante de lo que somos, si alcanzo a que veas a trqvés de lo que veo y me hagas olvidar ese yo que conjuga, entonces y sólo entonces tendré la dignidad suficiente para caminar con la mirada alzada, con el rostro limipio que será y es tu rostro.

Soy un hombre bueno que te ama, que te necesita, que te añora y sabe pese a tpdp, porque tu me lo has hecho saber dentro de la falsa luz que da la ignorancia, una verdad salvífica, lo único realmente merecedor de recibir el nombre de verdad: no estas sólo.

Te amo. Te amo.

Sin título

Te he dejado mil botellas con el camino para encontrarme, un mapa sin tesoro hecho de obvio humo, las instrucciones precisas para desmontar cada pieza que me compone. He predicado eses o eses, estallado en bengalas de luz roja, he hecho símbolos con mis entrañas creyendo que los podrías entender. Te he soñado asustado cientos de noches mientras aprendía a escribir buscando cobijo bajo tu sombra, ocultándome modelado en la curva exacta de tu cara. De los catorce días que tiene diciembre me sobran trece.

viernes, 29 de julio de 2011

Exilio (II)

Sólo tengo ojo para el detalle. Mi memoria pertenece a un plano semántico tan diferente de mi ojo que siempre me pierdo intentando mediar puentes entre ambos. Calculo entonces de manera incorrecta, confundiendo álgebra con aritmética, sorprendido de que subido a estos años que arrastro aún no haya aprendido a caminar en el barro sin mirar de continuo a mis pies. No dejas huella en el barro.

Mi cabeza es un paisaje de adolescencia cuyos personajes nunca logran traducirse con sus actores.

Busco mi rostro y encuentro mil caras, me apena el que tantas de ellas me den la espalda, molestas quizás por la imposibilidad de traducirnos. Sólo nos une el remedo parcial de otros ojos, el calor robado de una mejilla imposible que nunca pudo ser mía. Trato de unir los retales sin ser capaz de ver todo el conjunto, el detalle sólo muestra lo roto. Y el deseo de querer estar en cada trozo, entero y completo, henchido del aire que respiras, de consumirme en el hambre de saberme mirado como yo te veo a ti.

Exilio

Me deslizo en el sueño hilando hebras de ceniza, buscando acomodo tras la sombra de palabras que no logro encontrar, descolgándome en un silencio afásico, un run run sordo que confundo con un rechinar de dientes.

Te recuerdo incómodo, sin saber hacerme con este espacio en el exilio e imagino un lugar donde quepa todo cuanto perdí, un rincón donde la luz es tibia en las noches. Mientras tanto mis pies cuelgan de un muro, pesados y verticales, como queriendo echar raices lunares, dando la espalda a todo lo que está quieto. Tengo 11 años y no te conozco, como siempre estoy allí donde ya no estoy, retornando sin anclajes, henchido de nada.

Espero.

Rejean Ducharme y III

A ti, la dama, la audaz melancolía
que con grito solitario hiendes mis carnes
ofreciéndolas al tedio.
Tú, que atormentas mis noches
cuando no sé qué camino de mi vida tomar.
Te he pagado cien veces mi deuda.
De las brasas del ensueño
solo me quedan las cenizas de la mentira
que tú misma me habías obligado a oír.
Y la blanca plenitud no era
como el viejo interludio.
Y sí una morena de finos tobillos
que me clavó la pena
de un pecho punzante en el que creí.
Y que no me dejó más que el remordimiento
de haber visto nacer la luz sobre mi soledad…
E iré a descansar, con la cabeza entre dos palabras
en el valle de los avasallados.

jueves, 28 de julio de 2011

Rejean Ducharme y (II)

Hasta hace segundos pensaba que RD era una mujer, craso error, busco información por primera vez sobre ella y descubro que es un él, pero qué él.

Suscribo lo anterior sin reservas. Amo a ese señor desconocido, no sólo sus palabras.

Tú que con grito solitario hiendes mis carnes ofreciendolas al tedio. Mil veces he pagado tu deuda.

Qué grande, qué bonito es esta nada hecha con trazos cagados por moscas, qué lindo el poder diluirse en simbolo.

Nunca he bicheado en los entresijos de la cosa esta de blogger, pero hoy he mirado las estadísticas y me han sorprendido tanto que llevo media tarde lloriqueando emocionado. tengo pocos lectores, pero me he sentido hoy tan querido, arropado y sostenido que la felicidad me rebosa por los poros y casi la puedo oler.

Mirar las estadisticas me ha llevado a encontrar citado un viejo post en Sedice donde hablo de Hrabal y cuento el por qué sueño con libros, del por qué amo leer los libros subrayados, oh, no recordaba nada de aquello y el leerme me ha resultado como encontrarme con un extraño. Es la primera vez en mi vida que recibo amor de mi mismo, leer aquello, leerme tras cinco años, con todo cuanto me ha caído, oh.

Nunca imaginé que yo fuera poseedor de un bello pesimismo, pero ha sido el leerlo y... No sé, no puedo parar de llorar, pero no de pena.

no de pena en mucho tiempo.

Cada vez que descubro que estoy en un error el universo se muestra más hermoso.

Soy una caña que piensa.

Gracias.

Rejean Ducharme

"Sólo encuentro momentos verdaderamente felices en la
soledad.
Mi soledad es mi palacio. Ahí tengo mi silla y mi cama,
mi viento y mi sol. Cuando estoy sentada fuera de mi soledad,
estoy sentada en el exilio, estoy sentada en un país engañoso".

Grande, grande, llevo este fragmento colgando del cuello desde la primera vez que vi Léolo, son palabras que me sobrecogen, y ahora que no leo me recuerdan la urgencia de actuar, de celebrar el nombre de las cosas como si estas fueran a morir con uno mismo.

Cierro los ojos y sólo tengo mis dedos, desnudos, mientras suena insistentemente en algún punto en el que el oído se me hace médula el Kind of Blue de Miles Davis o 5 de J.J.Cale.

Mi silla, mi cama, mi viento y mi sol.

¿Cómo es posible que una palabra tras otra, que una única frase me disuelva hasta convertir en lágrima el hueso, en gallina la piel? No sé nada de Rejean Ducharme, más que la quiero con una intimidad que sólo da la carne.

Y es que en ocasiones las palabras dan carne, sangre y hueso, cordones umbilicales que nos ligan a la realidad más allá de distancias, de tiempo. No todas, no siempre, no todos los te amo tienen el sabor cobrizo de la sangre.

Oh, no sé nada de Rejean Ducharme más allá de algunas frases que sé de memoria, pero la amo con la intimidad que da el sudor.

Mi silla, mi cama, mi viento y mi sol.

No hay frase más bella, un conjuro en el que quepo todo yo.

Gracias.

miércoles, 27 de julio de 2011

Fe

En esta vida soy más vaca que humano. He tenido en ocasiones la tentación proyectiva de echar mano a alguna otra vida, por regla general asociado a encarnaciones del estilo insectoide, animal y demás ralea. Pero es poco elegante, puesto a saltarse reglas universales ónticas, el hacer gastos de imaginación con desplazamientos arbitrarios y gratuito. Esta es una de tantas razones por las que soy una vaca ahora.

Otra es porque mientras que las chuches, caramelos y demás ralea la he consumido a bocados literales, nada exquisitos... esto es, apresurados y nunca centrados en el saborear sino en el deglutir; algunos conceptos los chupo detenidamente, hasta dejarlos finos y practicamente invisble de canto. Hubiese deseado ser más un pajarraco, incluso uno tan soseras como una gallina, por eso de tener pico, pero para mi desgracia mi talento artístico es paralelo a la elegancia de mi porte.

Ergo, repito, soy una vaca.

Lo cual incide en el no poco serio asunto de la cuestión Trasera: la necesidad de pasar una buena parte de tu tiempo (y recursos, obviamente) atendiendo a la parte posterior de tu anatomía. Esa que está poblada de moscas, aquella que bendice la atmósfera de rutilante metano al mismo tiempo que abona de precioso nitrógeno a nuestras amigas las plantitas.

Cháchara.

Soy una vaca porque mi fe consiste en no querer más que la hierva crezca.

Entheos

A poco que osculte superficialmente mi estado de ánimo, o mejor, mi estado humano en general, no puedo menos que notar una más que apreciable falta de entusiasmo. No quiero decir con esto que adolezca de poca fe en lo relativo al ver los vasos medio llenos o medio vacíos, por mis partes se pueden ir al carajo tanto los optimistas como los pesimistas, a fin de cuentas unos y otros se aferran a una realidad en la que la vara de medir lo lleva algo tan etereo como el estado de ánimo. El perro que me queda, que no es un cachorro precisamente, ha descubierto recientemente el noble arte de limpiarse el pincel, de resultas de lo cual debo vivir todas las noches un recital de envidiables lameteos en modalidad "nocturno de piano y cuarteto de cuerdas" que si bien no puedo decir que sea recofortable de por si, resulta un recurso educativo de tan poca profundidad como honda es su paideia. Y es que no es tanta la envidia por la posibilidad de darse un gusto tan extenso como sencillo en su aplicación, como por el entusiasmo que el bicho dedica a tal actividad, todo él se torna una serpiente ouroboros con intereses más prosáicos que la Eternidad.

Decían los griegos que el entusiasmo, el entheos, consiste en la vivenvia íntima de dios desde nuestro interior, quizás el encontrarse con una naturaleza que apresa fuertemente con una mano llena de resquicios hacia afuera, para mi era algo tan simple como el bañarme en lo narrativo. Leía, escuchaba y vivía con un entusiasmo que he perdido, nunca importó que por cada milésima de divinidad que encontraba en una narración haya debido hicarme porciones de mierda infinita, incontable, no mensurable en todas sus notas de realidad. Pero es que incluso eso suponía una suerte de entusiasmo, siempre he aprehendido más con lo malo que con lo excelso, he comprendido mucho más viendo el cine infecto de Fincher o los hermanos Coen que con Kurosawa.

Envidio a mi perro porque encuentra un halo divino en el lamerse el pijo, y me es imposible el recrearme en lo propio, en aquel lamer de narraciones que ha ido siendo una actividad amoroso filosófica tan definitoria de mi, de lo que he ido siendo, también una narración a su manera, un cuento, un algo divino y excelso en su realidad prosaica, mierdosa. Tarkowsky me ha destrozado todo eso, no pretendo el adueñarme de su discurso, pero para mi ha sido el reconocimiento de un hecho que ahora sé he sabido siempre ahí. El arte narrativo es una suerte de placebo infantil, un jugar con material serio en donde el juego se define en virtud a una única regla: veras mejor cuanto menos mires lo que quieres ver. Jugamos pues a hacernos los serios e importantes, los especiales. Ay, especiales, ay, cuán sospechoso es el que nacie se crea apartado de ese selecto grupo. La cosa nunca es el discurso que queramos hacer sobre ella, mucho menos cuando nos esforzamos tan denodada como esterilmente en hacernos notar como parte activa del drama.

Me gusta oir a alguien despidiéndose con un "vete con Dios", una promesa de entusiasmo, el deseo ciego e inconsciente de que cada cual logre encontrar dentro de sí las vías que lo llevan a uno a los Otros. Más un encuentranos que un encuentrate.

Salud.

miércoles, 13 de julio de 2011

Mi silla

Durante los últimos días que estuve allí, la silla que hasta entonces había estado a la inclemencia sin demasiados daños decidió incharse lo suficiente para rondar el límite del concepto que le da nombre. Una cosa que perdió el negro en favor a esa triste textura que es la madera prensada, extraordinario caso en donde el adjetivo anula cualquier valor original que tuviera el substantivo. Ikea lucía sus vergüenzas.

En el trayecto de mi marcha no pude evitar fijarme en ella a la manera literaria de esas que generan flashbacks. Era una silla Raymond Carver sin dudarlo. Mientras suena la música en el juego de la silla nadie pierde, el movimiento adquiere el don de la pertenencia, una pertenencia fantasmal pero sólida en la universalidad de todo participante. Me iba ya mucho después de que el recuerdo de la música se hubiese evaporado, pero no me di cuenta de que lo que me retumbaba en los oídos era lo contrario, o mejor, lo contradictorio de cualquier sonido.

Porque en realidad aquella cosa lejos de ser un fantasma, de participar de una naturaleza esquiva pero enchida de una cierta fuerza, de un deseo de volver a ser, era en realidad un espectro, un espejo en donde mirar la condición errática que yo mismo he ido ganándome con el tiempo. Un aparecer que es al parecer como una amoto amarrón a una moto marrón.

Quiero pensar que no me quedé allá con ella, que realmente me fui, pasé por su lado, yo una cosa que se mueve por sí misma, pero tengo alguna duda. He estado tanto tiempo sentado en aquella silla que aún guardo el calor en mi culo.

Ojalá no esté yo aún allí.

Mi silla es otra.

Mi cama

Al sentir la cama bajo mi cuerpo por vez primera, lo recuerdo clara y distintamente, pensé: aquí cabemos Tana y yo sin molestarnos. Y de algún modo un hilo saltó en fuga de mí desmadejándome en la invisibilidad de lo cotidiano como una tenia inversa, exógena y puesta en fuga. Desde entonces el oscuro Tetris que se ha convertido mi consciencia en los últimos años ha empezado a cubrir líneas por abajo. Hay tantas que desconozco con sinceridad si desaparecen, o si por el contrario todo se reduce a construir una cebolla de cemento, capa tras capa de conglomerado gris en la que quedaré atrapado sin remedio.

Cuando te tiran de la manta dejando al descubierto una naturaleza huidiza, como de serpiente vampiro que nunca tiene bastante con la oscuridad que lo oculta, te ofreces a ti mismo un panorama desolador. De alguna manera el pollito inglés te pilló con todas las vergüenzas al aire, cada migaja de eso que has tratado de esconder. Como los cuervos ocultan lo que brilla. Pobres gilipollas: lo que brilla nunca tiene valor.

No recuerdo más que vagamente cada casa en la que he vivido, incluso está en donde escribo ahora, la de mis padres, de largo el lugar que más tiempo han cobijado mis huesos, se me ha presentado hasta ahora con el carácter nebuloso de lo poco concreto. Oh, sí, todas las semanas he estado viniendo de visita, pero ocurre que una casa no se conoce por la repetición de momentos, e incluso estos se deshilachan cuando hay cierta distancia del ahora. Cada minuto del día tiene una luz, un aire, un silencio diferente, específico y vacuo. Las casas se visten de esos ropajes, sin embargo mi memoria sólo se queda con cierta claridad en los hogares que he estado, tan pocos y escasos como vulgares en su absoluta falta de carácter “especial” Pocas veces el mío, o mejor, cuando he estado y reconocido uno no me he sentido más que en contadísimas ocasiones en uno.

Cuando sentí la cama bajo mi cuerpo por primera vez viví la pertenencia a un hogar, no una madriguera ni una cueva sino un trozo de tierra, un inmenso terruño en donde cobijar a mis seres amados, a mi hija y a mi perra. De niño mi hermana y yo jugábamos con mi padre a que su cama era una barca sometida a todo tipo de atropellos, indígenas cabreados, cocodrilos, pirañas. En mi cama cabrían en primera instancia Clara y Tana, los dos seres con los que mirar al frente no sólo no se hace pesado, pero habría y hay, o eso quiero pensar, espacio para más, para muchos más.

lunes, 11 de julio de 2011

Insaig

Aunque parezca mentira no me he dado cuenta hasta ahora mismito que a la dirección de este bendito blog le falta una letra. Esto no es laespiraltangencial, simo la espiraltangenciá. Mi dirección de correo, la típica compuesta con las primeras sílabas del nombre con el que me nacieron padece también de falta de una letra. Estos dos descubrimientos se han metamorfoseado en alas metafóricas con las que me he ido deslizando sobre el cielo de mi memoria.

Uf, menudo ramillete de ejemplos a este curioso fenómeno, veo incluso un mapa de ellos, así como un par de aproximaciones interpretativas, derecho imbécil del que hace terapia (quiera Dios que nunca predique sobre esto... aunque bien visto eso mismo estoy haciendo, juas)Puede que sea una sopa boba que se ha creido de letras, en lugar de uno de letras que se creyó de ciencias o viceversa.

Quizás no he perdido nada y lo que ocurre es que he creído tener más letras de las que realmente tengo. Joder, incluso Knut no deja de ser más que un canuto perroflauta (la k dichosa, que ha hecho más mal que el nombre Jessica= que ha perdido la o del canuto, nunca mejor dicho.

Adolescente que perdió en un descuido la h, para así padecer que se parece en falta cuando apuntamos a un hado cestense, que sin ser nada parece padecer ser algo, juas juas juas

Un abraz querids amigos.

Un buen día en medio de la berreá

Contra todo pronóstico hoy viene siendo un buen día. Y eso que no ha ocurrido nada especial.

No añoro ni siento melancolía o cualquier cosa con rastros genéticos de ambas. Incluso esta Sevilla calurosa se me está haciendo llevadera. Mientras escribo esto pierdo el tiempo a la espera del encuentro con las primeras cervezas, frías, del día. En la guerra sólo sirvo de escapista o de prisionero (imagino que es un ejemplo del primer tipo pero en frustado), sin embargo hoy sólo puedo pensar en alioli. Y en que he oído en no sé qué programa de refilón a un guardabosques comentando jocoso que en la berreá mucha testosterona machoalfil entre ciervos, sí, mucha épica y testosterona poderosa, pero que entre una cosa y otra los menos alfas follan entretanto como locos.

Ains, me temo que la he jodido. Ahora quiero ser un ciervito poca cosa.

Ya no estoy tranquilo.

sábado, 2 de julio de 2011

La Soledad Ruidosa

Dado el carácter vomitivo que ha tomado para quedarse este blog, y digo vomitivo tanto por lo que pensaís directamente como por la relación radical que mantiene con mis entrañas. De algún modo la esencia de lo que ha sido este espacio tan mal cuidado se ha ido al traste. No quiero confundir el cadaver con los gusanos que lo devoraron, aún cuando sólo ha sido un traspaso de poderes, un cambio de cuerpo como en auella añeja y adorable cifi clásica.

Así que de aquí surge una división ameboide. http://lasoledadruidosa.wordpress.com/ será ahora donde se aposenten los rasgos avandonados en estos años, probablemente no sea igual en absoluto en las formas y las maneras, estoy con el ojo puesto enn las temáticas anteriores y la disposición a dejar la manga ancha para otro tipo dde temas, quizás en ocasiones de carácter filosófico (bueno, ya sabeís al tipo de mierda a la que me refiero.

Una cosa circunstancial pero que de algún modo me parece un símbolo, es que al lado de donde tengo mi psicóloga y psiquiatra (poseo una depresión moderada, según dicta la ciencia) está la tienda de comics a la que acudía cuando consumía ese tipo de cosas. Quitando nostalgias y boludeces emparentadas, he reedescubierto el olor del tebeo, la tinta, he encontrado cientos de páginas que pedían mi atención, ese frufru del papel enamorado, una suerte de hueco donde el tiempo cae en disposiciones y tamaños que no pertenecen a ninguna otra realidad.

Ains, espero poder tener los huevos suficientes para dar a luz a algo, mantener una periodicidad cuyo ritmo no sea el de un muerto, y sobre todo, mandar a tomar por culo a la descastez que me ha definifo estos años por encima de cualquier otra cosa.

Salud!!

viernes, 1 de julio de 2011

Un Otro

Ayer viví por primera vez un encuentro con un psiquiatra. Me asustaba sobre todo el hecho de que me hiciera ilusión, o peor que me diera esperanza el acto en si. Cuando decidí que necesitaba yauda externa me dejé llevar a una psicóloga que es la madre de la mejor amiga de mi hermana, digo me dejé porque es un dato importante, esto es: nunca he tomado directamente una decisión que implique asumir directamente una responsabilidad propia. Cuando en entradas anteriores hablo de karma, en realidad condenso en un término todo esto.

Desde hace más de lo que recuerdo he vivido la vida de Otro, vivo en la casa de Otro, me viste Otro, cuanto me mantiene o quiero es de Otro. Incluso mi peero está a nombre de Otro. Mi propia hija ha sido engendrada por Otro, el ser que con mayor intensida amo, mi ser, mi vida, el único ser humano que sabiendo lo que soy me ha aceptado desde siempre. Descubro que nada puedo ocultarle, el único día Completo que he tenido nunca es cuando me afirmó, con plena consciencia como su Padre. El karma es, también, eso.

Me he creído siempre un nostálgico, un adicto quizás a la tristeza, pero ahora sé que lo mío es la pena, un quemarse sin llama, sólo con humo, mis cadenas las he forjado yo todas, cada eslavón tiene mi manofactura. Pero a pesar de todo esto no siento la necesidad de construirme, o mejor, de hacerme poéticamente con un yo. Soy, y digo soy con toda reserva, un constructo azaroso de lo que he leído, visto y escuchado, un remiendo compuesto de retales de Otro, quiero ganarme la carta de ciudadanía que me he negafo, no hacer lo que quiero, sino hacer lo que soy. El movimiento, el cambio, joder, el Amor es algo que únicamente existe del Otro y para el Otro

Por eso sólo el odio, el resentimiento, el hastío y el deseo de destrucción es responsabilidad propia.

Llevo toda una vida sin querer cuidarme, con vergüenza de quererme, oculto y huidizo, castigador de los que se atreven a quererme e inútil práctico que creía saber querer siendo un castrado consentido, alimentado de migajas con oropeles diamantinos.

El lunes iré a formailzar un contrato para sustituir un tiempo a un conserje en horario nocturo. Me siento tan feliz de poder volver a existir, de perder la condición de fantasma hambriento, que pese a la brutal encrucijada en la que me encuentro sólo puedo tener un ánimo celebrativo pseudo llorón, como debe ser tras unas pocas cervezas.

Me han diagnosticado, la Ciencia, depresión, y para mí ha resultado sorpresivamente como si se me permitiera reiniciarme. Oh, cuando llevas tanto de Fantasma, todo lo que implique el convertirte en un simple Otro representa una bendición que ningúm Dios imaginario puede dar.

Estoy en camino de sanar, y no seré muy distinto de esto, sólo que aceptaré que es Mi responsabilidad y no la de Otro, las ranas, las perras, la matihuana que yo cultivaba mal otrora pero que dependía de mi, el viento, una silla, una cama y viestras voces, amigos amados.

No estoy muerto ni deseo estarlo, sólo quiero poder amar siendo lo que soy y recibir responsablemente el amor que ya he conocido.

Esto va para Paco, María, Antonio y, muy especialmente para Clara, que es Mi Alma y espero aprenda a ser Libre, esot es, Completa, autosuficiente y Capaz de Dar Amor sin reservas.